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“Antes sólo veíamos al niño al nacer”. En 50 años se ha pasado de observar imágenes en escala de grises a otras en 4D. El diagnóstico ha sido el gran vencedor
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Javier Táuler
Llevo 25 años dedicado a la ecografía”, confiesa a LA GACETA el doctor Luis Martínez Cortés, jefe de Sección de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Getafe. “Hace 30 años”, dice, “los ecógrafos veían que había un niño dentro de la madre y nada más. Antes se podría decir que no sabíamos nada. Veíamos sólo al niño al nacer. Pero ahora los vemos antes y sabemos cómo vienen. Esto es posible porque hemos pasado de manejar equipos con una resolución mínima en escala de grises a instrumental que reproduce con una fidelidad pasmosa las estructuras fetales. La revolución tecnológica en el mundo de la ecografía ha permitido que podamos hacer diagnósticos que antes eran impensables, tales como malformaciones o anomalías en toda la economía fetal. Destacaría en este sentido las que hacen referencia al encéfalo y al corazón. Hoy podemos ver anomalías en los vasos del corazón o pequeños defectos en los tabiques en niños de cinco meses. De ahí que detectemos cardiopatías en los fetos que eran impensables hace dos décadas”.
La tecnología también ha conseguido grandes avances para el día a día de los médicos especialistas. “Ahora, gracias a la técnica”, comenta el doctor Martínez Cortés,"ha mejorado la calidad y la rapidez en la obtención de las imágenes y podemos diagnosticar más. Descubrimos cosas que antes ni veíamos ni conocíamos. Y diagnosticamos mejor. Somos capaces, no sólo de tipificar anomalías que antes eran indiagnosticables, sino de hacerlo de una manera más certera y precisa”.
A pesar de las grandes ventajas que ofrece la ecografía actual, el doctor Martínez Cortés advierte del peligro del espectáculo: “Es cierto que las máquinas nos proporcionan imágenes de cine, pero es importante hacer notar que lo primordial es que nos permiten estudiar un feto de la cabeza a los pies, no sólo desde las perspectivas funcionales y orgánicas, sino que se ha conseguido una aproximación diagnóstica tremendamente fiel e inimaginable hasta hace pocos años”.
El sónar: el origen
Todo empezó en la década de los 50. Los ingenieros militares desarrollaron el sónar para usarlo en la estrategia submarina durante la Segunda Guerra Mundial. Algunos años después de la conclusión del conflicto se comenzó a desarrollar la ecografía en modo A. “Con ella”, explica a LA GACETA Luis Mercé, ginecólogo y secretario de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), “sólo se observaban líneas de los ecos en pantalla como si se tratara de un sónar. Se pudo medir por primera vez el tamaño del niño con señales lineales. En la década de los 70 se desarrolló la ecografía en modo B. Grandes máquinas que se manejaban con dos manos y que ofrecían un sistema bidimensional en escala de grises. Durante la mitad de los 80, cuando se pensaba que no se podía mejorar más, llegó el doppler o modo D: una ecografía endocabitaria que usa sondas dentro del cuerpo y que revolucionó la ecografía vaginal. Este sistema, que al principio sólo era en blanco y negro, permite estudiar los sonidos de algo que está en movimiento. De tal manera que permite analizar los vasos del niño, la aorta o el corazón. Sabemos también, gracias al doppler, cómo se alimenta el feto o si le falta oxígeno”.
En color
“Con tecnología similar al doppler”, explica el doctor Mercé, “surgieron otros aparatos complementarios que ofrecían color y algunas pequeñas variaciones más. La ecografía dio otro paso de gigante a finales de los 90 con la ecografía 3D, que ha creado un nuevo concepto. Podemos guardar los volúmenes y estudiarlos. Este sistema ha reinventado toda la ecografía. En tiempo real vemos cosas impensables hace unos años que nos proporcionan diagnósticos más certeros. El código de color con el que funciona este sistema hace que podamos conozcamos las densidades de los tejidos y diferenciemos entre algo que puede ser cáncer o no. Además, se están desarrollado aparatos de reducido tamaño que facilitan su uso en situaciones de urgencia o paritorios”.
Lo último en llegar a los servicios de Obstetricia y Ginecología de los hospitales ha sido ha sido la ecografía 4 D. “Este sistema”, explica el doctor Mercé, “analiza y observa volúmenes en movimiento en tiempo real. Con ella somos capaces de estudiar la conducta gestual del niño. La conclusión de todo esto es clara: Vemos más, vemos mejor y diagnosticamos con más seguridad”.
En artículos anteriores mencionamos la importancia de los estudios que suelen realizarse en los embarazos; las últimas innovaciones trajeron a las futuras mamás la posibilidad de contar con un control mucho mayor y a la vez mejor de su niño. La ecografías 2D son las más conocidas, pero los profesionales aseguran que en poco tiempo éstas pasarán a ser historia y no es que no se les agradezca su labor, pero la tecnología nos brinda la posibilidad de mejorar las condiciones y elementos de trabajo lo que hace que ésta se vuelvan obsoletas en poco tiempo. Aunque las ecografías 3D tengan un gran auge actualmente, serán eventualmente desplazadas por lo que hoy se denomina ecografías 4D.
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Estas últimas permiten la observación temprana del huevo tan solo pocos días después de ser implantado; con una semana de atraso se puede ver el huevo ya ubicado en el útero y listo para desarrollarse. Pocos días después veremos aparecer al embrión que nos mostrará un aspecto de pequeña mancha blanca; la ecografía 4D nos mostrará sus latidos cardíacos. A lo largo del embarazo, la formación de las partes y órganos del bebé pueden seguirse cuidadosamente a través de las ecografías 4D, de esta forma los padres obtienen la tranquilidad que están buscando cuando observan que todo marcha tal como lo ha dictaminado el médico. |
Tecnica para realizar una |
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Las ecografías 4D a diferencia de las 3D le agregan movimiento a la imagen que estamos viendo, por eso se catalogan como “ecografías en tiempo real”; es verdad que podemos ver gráficamente casi lo mismo que observamos en las 3D pero las ecografías 4D cuentan con una mayor y mejor definición lo cual, agregando el movimiento, se convierte caso en una transmisión en vivo del acontecimiento que se desarrolla dentro del útero de la embarazada.
Las nuevas técnicas de Doppler Color y Power Angio que presentan los equipos de última generación permiten evaluar de forma correcta y eficiente la circulación de la sangre en el feto y en la madre; a su vez, nos permite detectar defectos en la circulación útero-placentaria de manera precoz para luego poder aplicar un tratamiento terapéutico que ayude a eliminar las anomalías. Las ecografías 4D junto con otros estudios nos ayuda a la vez a descartar patologías genéticas; estos ecógrafos se han convertido en una herramienta clínica dinámica en tiempo real, esto se debe a que permite observar diferentes partes de cuerpo del niño como también la de cualquier paciente. Esto quiere decir que realiza los tres cortes a modo de tomografía computarizada del órgano que se esté estudiando para que luego el aparato digitalice su construcción tridimensional. Además, las ecografías 4D son excelentes para estudiar la actividad motora y fisiológica del feto; permite captar las imágenes para enviarlas por mail para consultar a otros colegas y así conseguir opiniones de diferentes profesionales antes de realizar un diagnóstico. |
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